Por: Javier Fernández Montijano | Especialista en Cambiar Comportamientos
La Crónica Transpyr 2021
Ya en 2015 cuando hice la Transpyr en Btt, me quedo el gusanillo de “esta ruta en carretera debe ser preciosa” y como ya no me quedaban retos en Btt de 1 semana para hacer en España, a finales del 2019 decidí inscribirme en la Transpyr Road del 2020. Todos sabemos bien lo que paso en el 2020 y la carrera se pospuso al 2021.
Tengo que reconocer que, en el primer trimestre del 2021, no tenía muchas ganas de afrontar un reto de esta magnitud y en algún momento se me paso por la cabeza la idea de “si la vuelven a posponer para el 2022, mejor”. Esta es una de las rutas por etapas más duras del mundo y tuve que volver a los básicos de la automotivación para dar sentido y motivación a este reto, preguntándome, ¿Por qué hago estas rutas por etapas tan duras? La respuesta me ayudó mucho para encarar el segundo trimestre con fuerza y motivación, lo que fue clave para sobrevivir a esta Transpyr Road 2021.
Así mismo, el recorrido elegido por la organización para esta edición era de lo más tentador, pues comenzábamos en Francia a 25km del aeropuerto de San Sebastian y hacíamos las primeras 4 etapas por los pirineos Franceses. Esto significa unos paisajes impresionantes, unos puertos de subida impresionantes con sus bajadas impresionantes y nombres míticos del ciclismo mundial: Aubisque, Tourmalet, Aspin,…que nos retumban en la cabeza a todos los ciclistas aficionados y que hemos visto en la TV en tardes épicas donde nuestros ídolos demarraban sin piedad, se quedaban clavados o les daba una “pájara”.
Dia 1: Saint Jean de Luz – Saint Jean Pied de Port (100km y 2.000m)
Dicho así suena a una etapa cómoda, ideal para empezar la Transpyr y con una distancia y desnivel casi de salida de domingo…bueno, bueno…ya veremos después.
La salida fue muy inspiradora en el malecón de Saint Jean de Luz y con música del Señor de Los Anillos que te inyecta mucho ánimo. Los primeros kilómetros trascurren por un hermoso carril bici muy sinuoso y donde ya empezamos a vislumbrar la tónica general de los siete días: unos paisajes excepcionales con vistas impresionantes. Después de este arranque de ensueño, empieza a mostrarse la otra cara del día y en el Col de San Ignacio las rampas exigentes y el constante sube y baja nos van susurrando “espérate que esto es solo el calentamiento”. Como en casi todas estas rutas, el primer día el cuerpo está lleno de energía, el ácido láctico no existe y la gente sale a ritmo de Copa del Mundo, lo que hace que los primeros kilómetros se tornen más duros de lo que deberían. Este sube y baja de rampas con un ritmo frenético va socavando poco a poco las fuerzas y nos acompaña hasta el 65km en Bidarray donde nos llega la primera emboscada del día, el Col de Gastigarlepoa, que solo tiene 350m, pero han decidido hacerlo “to recto”.
Como en una montaña rusa, después de la subida viene la bajada y no te duermas bajando que te vas al suelo. Ahí comienza la segunda encerrona del día y para la que te han estado preparando. En el km 78, en Saint Etienne de Baigorri, se inicia el Col de Aharza con rampas durísimas del 20% y 23% donde tienes que sujetar tu corazón para que no se te escape por la boca en una respiración intensa. Todos hemos abordado rampas así, y no durante tanto tiempo, lo que me produce unos calambres insoportables y me obligan a poner pie a tierra, como a otros muchos ciclistas. Fue increíble ver a la “serpiente multicolor” desperdigada en la subida y empujando la bici de carretera por el asfalto. Y esto en el día 1: lo que nos espera…
Cuando coronas este infierno, tienes 20 metros de “descanso” y encaras el Col de Urdanzia de 870m que se convierte en la puntilla que te mata y que termina de ayudarte a “calentar el musculo”. Todo este puerto, me pareció como subir tres veces seguidas el Rat Penat sin descansillos (puerto mítico en Barcelona, cerca de Sitges y con rampas brutales), y el Race Officer me lo confirmo al finalizar la etapa. Aquí establezco una estrategia de subida que repetiré en muchas otras rampas de etapas siguientes: sube en zigzag aprovechando el ancho de la carretera para reducir la pendiente y no quemar el musculo.
Al coronar el Col de Urdanzia con el pulsómetro echando humo y las piernas de cartón, afrontamos una larga bajada de 15km, y no te despistes ni un segundo porque, con el desnivel de bajada, hacer “un recto” en una curva es demasiado fácil. Esta también será la tónica general de las bajadas de esta Transpyr Road, si te duermes bajando te vas al suelo.
Llegada a Saint Jean de Pied de Port mas cansado de lo que imagine en la salida.
Dia 2: Saint Jean Pied de Port – Oloron Sainte Marie (142km y 3.500m)
Esta ya es, en el papel, una etapa Transpyr Road y kilometro a kilometro descubriremos que no solo en el papel lo es.
Salida y ya empezamos subiendo, esto pinta mal, y para calentar, los primeros 10km son del desgastante sube baja pirenaico que ya conocimos el día 1. A partir del 10km comienzan las rampas descomunales que en los siguientes 10 km nos suben al Col de Artaburu de 1.160m y que nos “ayudan a terminar de calentar las piernas”. Solo llevamos 20km y ya está el musculo macerado y trabajado, y nos espera una concatenación de rampas de subida y bajada durísimas hasta llegar al Col de Bagargi-Iraty de 1.330m. Solo 170m de diferencia con el Col de Artaburu pero muy bien aprovechados por la organización que nos mete su “sube baja pirenaico” y los transforma mágicamente en 550m de desnivel positivo.
Desde el Col de Bagargi-Iraty en el km 38 comienza una de las largas bajadas-trampa de hoy hasta el km 66. Son esas bajadas-trampa que tanto nos encantan a los ciclistas porque después de un tramo muy técnico sin pestañear y donde llegas a dejar de sentir los dedos y las manos de frenar, abordas con tus piernas de cartón una rampa corta durísima que, sin ser larga, te obliga a darlo todo y que termina cuando empiezas a calentar el musculo. Otro tramo de bajada-trampa, emboscada de subida y suma y sigue…En definitiva, 28km de descenso agotador. Como dicen los amigos que no montan en bici: “no te quejes que todo es bajada…”.
En el km 66 vuelta a subir hasta Barlanés (km 80) y ahí se pone seria la cosa otra vez porque en los siguientes 13km vamos a subir al Col de la Hourcere-Issarbe de 1.460m. Mas bajadas-trampa para coronar el Col de Soudet de 1.550m em el km 103.
Bajada larga de 39km hasta meta en Oloron Sainte Marie en el km 142 con los últimos 15km para dar pedales en el plano. A estas alturas de la etapa, dar pedales en el plano y contra el viento se torna desagradable e interminable.
Dia 3: Oloron Sainte Marie – Bagneres de Bigorre (155km y 3.550m)
Para día 3, no están mal las cifras.
Ya empieza a oler a Tour de Francia y los nombres míticos como Bagneres de Bigorre, el Col del Aubisque o Col del Tourmalet nos animan a meternos en la boca del lobo.
El día comienza bien para mí, pues estas largas subidas donde vas acumulando metros de desnivel y robando kilómetros al track, me gustan y las gestiono mejor que las rampas cortas y brutales del 20%. Y digo esto porque del km 0 al km 60, donde coronas el Col del Aubisque a 1.710m, es una subida constante que te va lijando las piernas y poniendo a prueba tu cerebro. Son subidas a veces más mentales que físicas pues tienes que dosificarte bien, enfocarte en tu próximo waypoint, y no en lo que te queda para acabar el día. Gestionar tu mente para reducir al máximo tus pensamientos bloqueantes: “estoy fatal” “No puedo más” “como me duelen las piernas” “seguro que queda un montón” …es clave para terminar cualquier ultramarathon. Siempre he creído que: Si piensas que puedes conseguir algo, o que no lo puedes conseguir, siempre tienes razón, ¿Dónde te quieres enfocar en ese momento?
Todo era muy bonito para ser verdad. Al coronar el Col del Aubisque (1.710m), comienza la bajada-trampa del día hasta el km 93. Son 33km donde, a mitad de camino, subes el Col de Soulor de 1.475m (km 70) y “pagas el peaje” correspondiente. No te relajes, en el km 93 comienza la penitencia del día con un nombre con solera ciclista: El Col del Tourmalet. Un calor de justicia, mucha humedad y el famoso Tourmalet, son los ingredientes perfectos para cocinar un plato que, a muchos mortales, se nos puede indigestar. Son 32 km de subida sostenida y horadante que, sin ser agonizante, es una subida “martillo pilón” te va corroyendo las fuerzas y te va minando la moral kilometro a kilómetro, pedalada a pedalada. Es un puerto majestuoso que te muestra honestamente lo que queda por venir y lo que te tienes que ganar. Es el Col del Tourmalet a 2.115m.
Una vez coronado, foto rápida en este icono ciclista, chaleco y manguitos que se está nublando la tarde y estamos en cara norte con sombra. La temperatura baja rápidamente, tu estas empapado de sudor, tu cuerpo sufre los estragos de una subida “secante” y la bajada se torna larga y empinada, donde tienes que frenar todo el tiempo para conseguir mantenerte encima de la bicicleta. Comienzo a tiritar y me es difícil mantener el control de la bici habida cuenta del esfuerzo, el frio y la velocidad que alcanzas. De tiritar de frio paso a temblar de hipotermia, y mi visión “épica” de la bajada termina dejando paso al sufrir el “drama” del dolor y temblor. Nunca había vivido una hipotermia y puedo aseguraros que es muy desagradable y desestabilizante. Todo el cuerpo tiembla sin parar, desde la cara al último musculo de tu cuerpo, y ahora mantener la bici recta y frenar es casi imposible, lo que me obliga bajarme de la bici y caminar. Un coche con unos amables chicos decide parar al ver el lamentable espectáculo que estaba dando.
Agradezco el detalle y decido seguir en la bici hasta Bagnéres de Bigorre, en una larga bajada para posteriormente acabar en un llano que se hace interminable y duro.
Dia 4: Bagnéres de Bigorre – Vielha (112km y 2.800m)
Este día será un sube-baja continuo que, un domingo cualquiera, sería un día durillo y que en el día 4 de la Transpyr Road y con 397km y 9.100m en las piernas, se torna en una “sesión calvario” más.
Abrimos el día con 25km de ascenso sostenido al Col de Aspin (1.490m) con rampas muy exigentes a la altura de Saint Marie de Campan, algunas de ellas de 3km, que nos ayudan a calentar el cuerpo para lo que nos depara el día.
Una vez coronado el Col de Aspin, la orografía nos regala otra bajada-trampa típica de esta Transpyr 2021 de casi 15km. Estas son bajadas en las que, más allá de descansar y recuperar el aliento, nos obligan a exprimir nuestros antebrazos para decelerar la bicicleta y evitar “hacer un recto” en cada curva.
Aquí no hay descanso, ni subiendo ni bajando, y en esta etapa lo de rodar en plano se les olvido a los organizadores. Por tanto y sin piedad, empezamos un nuevo ascenso más duro y largo que el anterior al Col de Aspin. Rampas durísimas nos llevan al “altiplano” de Lançon a 1.100m y de allí, después de una bajadita ratonera y preciosa, otra subida Tour de Francia de 12km hasta el Col de Peyresourde a 1.570m. Por si no hemos disfrutado suficientemente la primera bajada-trampa de hoy en la mañana, la organización nos regala una nueva más larga, más empinada, más exigente, mas… (menos mal que puse zapatas nuevas a los frenos para esta Transpyr), y que nos lleva hasta Bagnéres de Luchon (km 77)
Llegados a este punto, la organización cambia el track por razones ajenas a ellos y nos ahorra el Col del Portillón para acceder a España. El hecho es que ya en la salida nos anunciaron que estaba prohibido subir a este Col y que teníamos que bordearlo para entrar en España.
El llano que nos fue prohibido en los primeros 77km de ruta, ahora será la tónica del resto de la jornada hasta Vielha. En realidad, serán 35km a ritmo de pelotón Vuelta España, con “falsos llanos” interminables, con largos repechos y algo que nos encanta a los ciclistas: mucho viento en contra.
Dia 5: Vielha – La Seu de Urgell (148km – 2.700m)
“No hemos venido a luchar contra los elementos”. Esta famosa frase de Felipe II define perfectamente el día 5 de esta Transpyr.
Como preludio de la etapa, ya llueve antes de la salida y dejamos Vielha lloviendo y con frio, en uno de esos días que, en casa, te quedarías en la cama. Los 23km desde Vielha al Puerto de la Bonaigua (2.100m), hacen de esta subida un clásico de la dosificación y el arte de la cadencia. La lluvia y el viento arrecian nuestros cuerpos durante todo el ascenso, y al coronar la Bonaigua, la visibilidad es nula y el frio colapsa nuestros músculos y se apodera de nuestros huesos. Equipos de la organización nos esperan con bolsas de basura industriales para confeccionarnos unos ponchos modelo Rambo con los que tratar de mitigar en algo el panorama desolador.
Empapados y congelados, abordamos un descenso que, en mi opinión, la organización debería haber neutralizado habida cuenta del altísimo riesgo de caída y/o hipotermia de cualquiera de los participantes.
Es una bajada de otros 23km muy exigentes y que, con esta climatología, se torna muy arriesgada y peligrosa, sobre todo con frenos de zapatas. La lluvia continua y con todo el cuerpo aterido y tiritando, las posibilidades de “to tieso” en una curva se multiplican minuto a minuto.
No se aun como, llegamos al final de la bajada sanos y a salvo después de multitud de curvas cerradas y tramos con visibilidad cero, donde nos espera el primer avituallamiento en un polígono techado de Esteri d’Aneu en el Km 46. Nunca un caldo caliente ha sido más deseado y más rico. Tomé todos los que pude, que fueron muchos, para calentar mi cuerpo y volver a la vida, y sin más dilación, continuar la ruta en bajada-llano sostenido hasta el km 73 donde comenzaba una subida de tipo medio al Port de Caregué de 1.115m en el km 83.
Bajada hasta Sort en el km 93, después del avituallamiento en Altron (km 87), y desde allí comienza la segunda subida larga sostenida del día, de 20km al Port del Cantó (1.720m) en el km 113. Si bien la subida fue con frio y sin lluvia, lo que facilito coger ritmo y temperatura en el cuerpo, al coronar el cielo nos anunciaba la segunda parte del calvario meteorológico del día de hoy en la Bonaigua. Otro puesto de caldo nos permite engullir la preciada emulsión de agua y aceite con sabor a carne, y salimos despavoridos para no esperar a nuestra compañera del día: la tormenta.
Pero cuando la naturaleza decide algo, nada ni nadie puede cambiarlo. La tormenta hace presencia a los pocos metros del descenso y va “in crescendo” soltando toda su furia y poder. Esta, debería estar muy cabreada pues trombas de agua y viento nos azotan todo el descenso y ni el Gore ni nada soporta esta paliza de los elementos. Torrentes de 20 cm cruzan la pista y pasan por encima de nuestras cubiertas de 28mm que, milagrosamente, siguen pegadas al suelo. Ráfagas de viento huracanado nos vapulean de lado a lado de la carretera como monigotes insignificantes que pretenden controlar lo incontrolable. El fantasma de la hipotermia del Tourmalet se pasea por encima de mi cabeza y para ahuyentarlo, decido implementar una técnica novedosa contra el frio: frenar y dar pedales a la vez. Consigo liberar mi mente de pensamientos bloqueantes y recordando al gran Antonio Manchado, me repito “todo pasa y todo llega Javier…”, “tranquilo, ve poco a poco…”, ”otra curva, ya queda menos…”. Así, consigo llegar encima de la bici a Adrall. Ver la carretera nacional N-260 que nos llevara a La Seu D’Urgell, sin lluvia, plana y sin bajadas, me da la luz al final del túnel de la pesadilla Port del Cantó. Poco a poco, caliento “la maquina” y, como los caballos al final de la ruta, las ganas de llegar “al establo” me dan alas hasta La Seu D’Urgell.
El espectáculo de las carpas de la llegada es dantesco. No queda casi nadie, todo el mundo está rescatando gente perdida con cualquier medio de transporte. La desolación de la llegada es una muestra del infierno vivido en el Cantó, que llego hasta la Seu D’Urgell.
Dia 6: La Seu D’Urgell – Camprodon (138km + 2.900m)
La climatología nos respetara un poco mas hoy, aunque eso no suavizara una etapa con puertos exigentes.
Los primeros 22Km de subida hasta Martinet son de esos rompe piernas que tanto nos gusta a los ciclistas, con rampas cortas exigentes y bastante cansancio acumulado de los 5 días anteriores. Aquí nos esperan 3Km de rampas durísimas hasta Narvils a 1.150m, para empezar el segundo sube-baja hasta el primer avituallamiento en Bellver de Cerdaña en el Km 35. Subida y bajada hasta llegar a Alp (Km 47) y comienzo del coloso del día, la Collada de Toses a 1.791m en el Km 70. De los 23 Km, los primeros 13km son unas rampas brutales que ya te dejan tocado, para luego “suavizar” los 10Km restantes hasta la Collada de Toses. Espectacular subida e imponentes vistas desde este coloso, que ya nos anticipa que estamos solo a la mitad del camino y que nos queda aún un dentado perfil de etapa hasta Camprodon.
Bajada trepidante y larga de 20Km hasta el avituallamiento de Planoles, para iniciar la montaña rusa y volver a subir 5Km al Col de Campelles de 1.339m. Una vez allí, volver a bajar hasta Ribes de Freser en Km 102, y vuelta a subir 11 durísimos Km hasta el Col de Jou a 1.650m, y vuelta a bajar hasta San Martin de Surroca, y volver a ascender hasta la Collada del Burgarés a 1.362m y volver a bajar quemando frenos hasta la Colonia Estevenell en el Km 135.
De ahí, 5Km restantes hasta Camprodon. Tradicional baño ciclista en el gélido rio de Camprodon (igual hice en la Transpyr 2015 en Btt al finalizar el día 1), que facilita el retorno venoso y aumenta la circulación periférica, cervecita (sin alcohol) con los compañeros de fatigas y al hotel.
Dia 7: Camprodon – Roses (152Km + 2.600)
Hoy se producirá una de esas magias que a veces los ciclistas añoramos: vamos a bajar más Km de los que vamos a subir en el día. Al final haremos 3.600m de descenso y 2.600m de ascenso.
Salida de Camprodon subiendo, ya no nos sorprende pues es la tónica de todas las salidas, hasta el Col d’Artes de 1.513m en el Km 18. Desde aquí, bajada larga de 20Km dejando atrás los Prats de Molló a mitad de camino, y retomando el sube-baja hasta el Coll dels Horts a 755m en el Km 57. Aparentemente no parece un terreno duro, y los continuos sube-baja con 6 días de Transpyr en las piernas, hacen de estos primeros 60km un tramo exigente y peleón.
Después 3Km de plano, comenzamos un larguísimo descenso-trampa que nos llevara hasta el Km 114, no exento de repechos duros donde hay que apretar los dientes y con tramos largos donde hay que dar pedales para avanzar y no quedarte clavado en el asfalto. Hemos dejado atrás el primer avituallamiento en Tapis en el Km 62, también Maçanet de Cabrenys, así como Mollet de Perellada, y nos espera el segundo avituallamiento en Garriguella en el Km 110.
Desde Garriguella y pasados 4Km, comienza una de las últimas subidas de esta Transpyr Road 2021. Son solo 10Km, y la ecuación del desgaste está servida:
Mucho calor reinante + mucho cansancio acumulado de 6,5 días muy intensos + muchas ganas de ver el Mediterráneo.
Esto hace, de lo que sería una subida de un domingo cualquiera, un ascenso exigente, duro e interminable.
Todo el dolor y el desgaste se evaporan en segundos al coronar el Col de Sant Pere de Rodes (510m) donde súbitamente eres “golpeado” por una de las imágenes más bellas e impactantes que un ciclista puede disfrutar. Sin aviso, un mar azul profundo y unos majestuosos acantilados nos dan la bienvenida al Mar Mediterráneo que tan magistralmente cantaba Serrat. Un espectáculo de luz y belleza que dan sentido a tantos días de sufrimiento y esfuerzo y que nos acoge con la serenidad y el equilibrio que suele darnos el mar.
Una bajada preciosa y peligrosa hacia Port de la Selva, nos obliga a tener mucho cuidado, no solo por la velocidad que alcanzas, si no también por lo atrayente e hipnótico que es el paisaje y que, a 70Km/h, puede ser mortal. Otro “to tieso” con estos acantilados puede ser un fin muy dramático para esta fantástica aventura.
El descenso enriquece su belleza minuto a minuto al ver muy abajo la bahía del Port de La Selva, y una concatenación de curvas cerradas me obligan a quitar la vista del impresionante y seductor paisaje, para poner orden en mi postura, control de mis frenos y visualización de la carretera.
Una vez abajo, callejeamos unos minutos por Port de la selva (km 130) y rápidamente salimos de la localidad en dirección a Roses, el final de la etapa 7 y el final de esta aventura.
En este momento, uno piensa “ya hemos llegado”, “ya no queda nada”, “ya todo plano” y, una vez más, tus expectativas no se adecuan con la realidad que te encuentras. Tan solo 22 km separan Port de la Selva de la meta de la Transpyr 2021 en Roses, que se transforman en una subida serpenteante que no esperabas. Tus ganas de llegar condicionan tu perspectiva del paso del tiempo que se ralentiza y cada kilómetro que recorres se hace interminable. Es una carretera muy bonita que en ese momento pierde toda su belleza porque las curvas no terminan, la carretera sigue subiendo y parece que se estira con el único ánimo de hacerte interminable el ascenso hasta el Col de Pierafita, que solo está a 250m de altura, y que, en la última etapa, parece inalcanzable. Desde allí ves Cadaqués y la majestuosa bahía de Roses que nos espera con los brazos abiertos para culminar un sueño forjado durante meses de duro entrenamiento y 7 días de dolor y sufrimiento.
Solo 10km hasta Roses y, aun siendo bajada, tienes que dar pedales para vencer un viento en contra que parece querer que “pagues” por el maillot de Finisher hasta el último kilómetro. Una recta interminable nos lleva hasta la playa y allí giramos en 90º para coger el paseo marítimo donde ya empiezas a tener la certeza de “ya he llegado” y percibes “el olor a Meta”. Mucho cuidado de no atropellar a nadie pues esta lleno de gente, y a lo lejos ya ves la carpa y las pancartas del Final de la 7ª etapa y de la Transpyr 2021.
En estos últimos metros, te vienen a la mente los calambres de las rampas del 20% del Col de Urdanzia en el día 1, la hipotermia bajando en Tourmalet en el día 3, o la tormenta tsunami bajando el Port del Canto en el día 5, y esto te hace saborear aun mas esa llegada a Meta. Las endorfinas nublan tu mente y pareciera en ese momento que no te duele nada, que ni siquiera estuvieras cansado y que podrías empezar de nuevo en Sant Juan de Luz.
Los últimos 50 metros están vallados y los gritos de los familiares de los corredores y la presencia de los fotógrafos te hacen sentir, por unos minutos, el líder de la general de la Vuelta. Y en realidad si lo eres, eres el: El Líder de la General de TU Vuelta, de TU Aventura.
Esta pasión nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros y a romper los techos de cristal que nos autoimponemos cuando jugamos a ser dioses que lo saben todo (“esto es imposible”), que ven el futuro (“No lo vas a lograr”) y que nos atan a la mediocridad (“Nadie de tu entrono lo ha hecho”): Bendita ignorancia transitoria que me permite soñar, y por tanto alcanzar, retos como la Transpyr Road 2021.

Brutal crónica!!! Enhorabuena por el trabajo, sacrificio y éxito! 🙂
Estupendo relato y grandioso sufrimiento, eres un crack!!